miércoles, 17 de marzo de 2010

Dia 1

¡Pufff! Por fin se ha acabado el día.

Era el día más difícil de todos, rodábamos 4 escenas únicamente, pero el lugar donde las rodábamos nos lo iba a poner difícil: Hollywood Boulevard, el centro comercial de Hollywood and Highland (donde los Oscars) y el Teatro Chino. Pues hemos conseguido acabar el día prácticamente en hora; ha sido increíble. La suerte la hemos tenido de cada casi todo el tiempo, únicamente algunos problemas con el Sol y con el sonido ambiente, pero por lo demás todo ha ido a pedir de boca. Sobre todo, gracias al equipo. Se han peleado como jabatos para sacar adelante cada uno de los planos, y al final, todos bastante contentos.

Ahora me queda descargar el material al ordenador y echarle un vistazo... aunque estoy seguro de que es inmejorable.

martes, 16 de marzo de 2010

Recapitulando

Hace tiempo que no navego por estas aguas. No por falta de gusto, pero si por falta de tiempo.

Mañana empezamos mi rodaje. ¡Ug! He de reconocer que estoy un poquillo intranquilo, que no nervioso, por el hecho de que rodamos en Hollywood Boulevard, frente al Chinese Theater y seremos unas veinte personas revoloteando por la zona; todo para hacer una "película" que yo he escrito. No digo que sea ni buena ni mala, simplemente digo que la he escrito yo, y eso... acojona. No lo voy a negar.

Por lo menos, el mío no es el primero, ni será el peor. Porque el peor fue el primero que hicimos. Nuestro compañero de clase, nos sorprendió a todos, comportándose como un perfecto capullo. De manual. Nos trataba a patadas, no nos daba de comer, y lo peor, nos hacia desplazarnos 120 millas todos los días para rodar su mierda de guión en una casa que le salía gratis. Al final, acabó pagándolo, y parte del equipo se piró en uno de sus desplantes, y poco más tarde los actores dijeron que ellos no aguantaban más, y se evaporaron. Todo esto me tranquiliza.

El segundo fue un poco mejor, no lo voy a negar. Yo actuaba como Director de Fotografía, avalado por mi experiencia en grandes películas como Fermín y Cosme salen a la nieve o Pasémonos la cámara de mano en mano durante la cena de Nochebuena. Es decir, que mi inseguridad era mayúscula, pero todo se tornó suficientemente abarcable y el director acabó medianamente contento.

Así que alea jacta est; lo trabajado, trabajado está, y lo que no se ha hecho (creo que hemos hecho todo) quedará en el olvido.

Iré haciendo una actualización diaria de los días del rodaje... si puedo.

domingo, 7 de marzo de 2010

Apostando

Aunque las últimas semanas he estado muy liado y sin poder leer nada acerca de los Oscar, estas son mis apuestas (que no mis favoritas, claro está). Se admiten apuestas...


Actor in a Leading Role

·         Jeff Bridges in “Crazy Heart”

Actor in a Supporting Role

·         Christoph Waltz in “Inglourious Basterds”

Actress in a Leading Role

·         Sandra Bullock in “The Blind Side”

Actress in a Supporting Role

·         Mo’Nique in “Precious: Based on the Novel ‘Push’ by Sapphire”

Animated Feature Film

·         Up” Pete Docter

Art Direction

·         Avatar” Art Direction: Rick Carter and Robert Stromberg; Set Decoration: Kim Sinclair

Cinematography

·         Avatar” Mauro Fiore

Costume Design

·         Nine” Colleen Atwood

Directing

·         The Hurt Locker” Kathryn Bigelow

Documentary (Feature)

·         The CoveNominees to be determined

Documentary (Short Subject)

·         China’s Unnatural Disaster: The Tears of Sichuan Province” Jon Alpert and Matthew O’Neill

Film Editing

·         The Hurt Locker” Bob Murawski and Chris Innis

Foreign Language Film

·         The White Ribbon” Germany

Makeup

·         Star Trek” Barney Burman, Mindy Hall and Joel Harlow

Music (Original Score)

·         Up” Michael Giacchino

Music (Original Song)

·         The Weary Kind (Theme from Crazy Heart)” from “Crazy Heart” Music and Lyric by Ryan Bingham and T Bone Burnett

Best Picture

·         The Hurt Locker” Nominees to be determined

Short Film (Animated)

·         The Lady and the Reaper (La Dama y la Muerte)” Javier Recio Gracia

Short Film (Live Action)

·         The New Tenants” Joachim Back and Tivi Magnusson

Sound Editing

·         Avatar” Christopher Boyes and Gwendolyn Yates Whittle

Sound Mixing

·         Transformers: Revenge of the Fallen” Greg P. Russell, Gary Summers and Geoffrey Patterson

Visual Effects

·         Avatar” Joe Letteri, Stephen Rosenbaum, Richard Baneham and Andrew R. Jones

Writing (Adapted Screenplay)

·         Up in the Air” Screenplay by Jason Reitman and Sheldon Turner

domingo, 21 de febrero de 2010

¿Qué te Quentin?

Ya desde primera hora de la mañana llevaba mi cámara preparada. Eran bastantes horas cargando con ella, pero no me importaba, merecería la pena. La cámara pasó por Los Ángeles, Beverly Hills y Westwood, para acabar, finalmente, en Hollywood.

El evento se había anunciado, tan solo, unos días antes pero ya no quedaban entradas. El Teatro Egipcio, había organizado una retrospectiva del mismísimo Quentin Tarantino, y en dos días proyectaban: Pulp Fiction, Inglorious Basterds y Kill Bill (en la edición integra estrenada en el Festival de Cannes), siendo las dos primeras las que precederían un coloquio con Mr. Tarantino.

Tras el visionado de esas dos pedazo de películas, un presentador sale al escenario para introducir al único e inigualable Quentin Tarantino. El teatro rompió en aplausos, la gente se puso en pie, y cuando giramos la cabeza a la izquierda, un tipo de altura considerable, peso sobresaliente, chandal verde y vaso de Coca-Cola tamaño Triple King del bar del teatro, hacía su entrada con un brazo en alto saludando al respetable. Ahí que saco mi super cámara que me habían traído los RRMM, y cuando le voy a dar al botón de disparar... me había dejado en casa tanto la batería como la tarjeta de memoria. ¿Se puede ser más retrasado?

Mis dos acompañantes, se reían de mi, y yo, para evitar la vergüenza, les mostraba con el dedo al gran Quentin, que ya llegaba a la altura de la pantalla mientras la gente seguía de pie, aplaudiendo. Se notaba que lo estaba disfrutando, y en vista de que, el mismo homenajeado no paraba el clamor, tuvo que ser el entrevistador el que amansase al público entregado.

Nos sentamos, y el entrevistador (crítico de la revista Variety) empieza a hacerle una serie de preguntas al gran Quentin. Él, tartaja a más no poder, es casi incapaz de dar una respuesta coherente a lo que le están preguntando. En ese momento me vino a la cabeza una simple pregunta: ¿Quién coño le da a este tío 40 millones de dólares para hacer una película, si no es capaz de enlazar dos palabras?

A eso de las 5 preguntas, Quentin empezó a sentirse más cómodo y a beber de la Coca-Cola que tenía en la mano, que hasta entonces servía de atrezzo, y es ahí cuando se desató la bestia. Empezó a hablar como si sólo él tuviera algo que decir, le cortaba al entrevistador, a los espectadores... hasta se cortaba el mismo.

En hora y media de monólogo, nos contó como fue la gestación de Inglorious Bastards: él había escrito la primera escena de la película hacía ya diez años, y le parecía tan buena (que lo es) que quiso completar el resto de película para esa escena. Pero la idea inicial era un comando americano, de soldados negros, que en protesta por el tratamiento que se les daba a los negros en su país, la lían parda y son llevados a Londres para ser ejecutados. Dijo que esto probablemente lo ruede a modo de precuela porque le parece complementario de lo que ya tiene.

Se declaró admirador, del cine de Howard Hawks, entre otros muchos, del espagueti western (no nos habíamos dado cuenta) y... de James Bond. En el momento en que empezó a hablar de James Bond, en el teatro desapareció todo ruido y la gente apuntó las orejas hacia el escenario. Dijo que la película que le habría gustado hacer es la adaptación de la novela de Casino Royal, pero con un James Bond de verdad; habría elegido a Pierce Brosnan (¡bien por Quentin!), y habría mantenido los detalles de las películas de Bond que hacen a Bond. No os miento cuando os digo que al decir esto la gente se puso a aplaudir.

Pero si a alguien admira Quentin, es a sí mismo. Está más satisfecho que Zapatero con su Alianza de Civilizaciones. Nos contó lo maravillosa y perfecta que es su filmografía y que no entiende que haya directores que se dediquen a filmar sin parar disminuyendo la calidad de sus producciones (puede tener razón). Dijo que hay que saber retirarse a tiempo y que cuando el tenga 60 le gustaría retirarse a Miami a escribir de cine; y me pregunto, ¿a quién no?

Bueno, Quentín hinchado como un zeppelin (en todos los sentidos) seguía hablando y hablando, sin pelos en la lengua, de todo aquello que se le pasaba por la cabeza. Eran cerca de la una y media de la madrugada y la gente (que al día siguiente trabajaba) empezaba a abandonar la sala. Ya un poquito cansado, el entrevistador, corto una de las diatribas del genial director y de manera más que hábil dio por finalizada la noche.

Saliendo del teatro, me daba cuenta de que había estado ante un Genio de esos de los que una generación habla a la siguiente y que marca una época. Y caminando hacia el coche, me paré en Hollywood Boulevard, y en un coche vi pasar al genial director. Miré hacia el suelo y bajo mis zapatillas relucía la estrella de Orson Welles.

martes, 16 de febrero de 2010

Obama... ya vas tarde

No se en que consiste la reforma sanitaria de Obama. Lo reconozco. Y la verdad no creo que mucha gente lo sepa, pero lo que si saben es que la pretende hacer. Sea lo que sea, para mí, ya llega tarde.

Ultimamente son dos los encuentros que he tenido con algo relacionado con la profesión médica: gafas nuevas y dentista. Os lo cuento de manera cronológica:

Hacerse unas gafas os puede parecer lo más sencillo de este planeta, ¿verdad? Pues estáis más equivocados que yo. Me presenté en una óptica con la sana intención de renovar los cristales de mis aparatos de ver, porque los tenía tan rayados que cuando iba al cine no paraba de quejarme de que las películas estaban desenfocadas (nada más lejos de la realidad). 

Me acerqué al mostrador y le dije a la señorita que me gustaría hacerme unos cristales para las gafas que llevaba puestas. Me mira fijamente (por encima de sus gafas) y me dice: ¿ha traído receta? Mi reacción: ¿Eh? Amablemente me explica que, para hacerme unas gafas, hay que traer receta del médico y que por unos módicos 100 dólares el médico que tienen en la óptica me hace un chequeo y me extiende la receta. Yo le intenté hacer ver que yo soy español, y que en España no hace falta la receta del médico para hacerte unas puñeteras gafas, que en la óptica, hasta el repartidor de los pedidos, te puede medir las dioptrias de manera gratuita y que tu luego te haces los cristales.

Se sonrió (la muy cabrona) y con un, ya pero es que no estamos en España, dio por zanjada la conversación. Saqué la cartera y pagué, no me quedaba otra.

Experiencias dentífricas

Ya notaba yo hace unos meses, un ligero puntito marrón en uno de los dientes, y notaba cierta sensibilidad, pero no me preocupaba en absoluto ya que antes de venir me había hecho un repaso y tenía la boca mejor que la de Julia Roberts. Pues bien, desde el seguro médico que contraté en España me concertaron una cita con un dentista local. Yo estaba preocupado por que el dentista fuera alguien del estilo del médico/veterinario argentino de Los Simpson, y cuyo único título real fuese el de cocinero de un McDonald's.

Llegué a a clínica, y me encontré con una mujer de primeras un poquito arisca y con un acentillo raro. Me comenta que del seguro han llamado pero que el seguro solo cubre los primeros 80 dólares, que después de eso todo corría de mi cuenta. Yo, tranquilo, pensando que no iba ser más que una visita de cortesía, dije que por supuesto, y acto seguido ella extendió su mano pidiendo mi tarjeta de crédito. Giré mi cabeza y vi un cartel que decía: Las intervenciones se pagan antes de realizarlas. Me pareció exagerado, pero claro, como ya me había dejado claro la de la óptica, esto no es España.

Me senté en la salita de espera, y a los pocos minutos se asoma la buena mujer y me dice que el doctor Dimitry me recibirá en seguida. ¡¡¡Dimitry!!! El dentista es ruso. Vamos no fastidies. El corazón empezó a latirme más rapido y las palmas de las manos parecían la Fontana de Trevi. Ya me estaba viendo sin dientes y sufriendo una barbaridad durante la intervención porque el Vodka que me iban a dar a modo de anestésico no era suficientemente fuerte. Me sobrepuse y avancé con paso decidido hacia dentro pero manteniendo un ojo en la puerta de la calle.

Una vez dentro, se presenta el doctor Dimitry, un tipo muy majete, de unos 40 palos que me echa un primer vistazo a la boca. Me dice que me van a hacer una par de radiografías a las muelas y que ahora volvía. Me siento en una silla y aparece la enfermera/auxiliar. Si con el hecho de que fuera ruso el dentista ya estaba nervioso, la visión de aquella mujer me provocó mareos. No levantaba más de 1.50m del suelo, debía pesar cerca de 300 kilos y tenía más pelos en los brazos que un servidor. Un estilo Rigoberta Menchu, pero vestida de enfermera.

Ya sentado en el potro de tortura, aparece el doctor Dimitry y me enseña las radiografías. Según las estamos viendo me voy dando cuenta que cada radiografía que pasaba la de la entrada estaba haciendo ka-ching con la máquina registadora. Lo que yo creía un ligero puntito, tornó ser una caries que llegaba hasta la raiz. Pero no solo eso, en dos muelas adyacentes también tenía caries. Dimitry decide que la que es urgente es la de la raíz, y que una vez se ponga a taladrar veríamos el alcance.

En medio de la operación me comenta que es la peor situación posible de las que habíamos manejado y que en efecto era muy profunda, y que sin duda me tendrán que poner una corona. No estaba mal, en un país republicano me iban a coronar. Yo acepté con gestos ya que tenía la boca un poco llena de artilugios, y justo en ese momento, como de la nada, la recepcionista me planta en la cara el recibo por aquello extra que me tenían que hacer. Mi sorpresa fue mayúscula, y muchas preguntas rondaron mi mente: ¿cómo coño había pasado la tarjeta tan rápido? ¿de dónde había salido? ¿cómo esperaba que firmase en la posición en que estaba? y sobre todo ¿dónde cojones estaba el doctor Dimitry que ante la presencia de esta mujer se había evaporado?

Esa primera visita fue bastante bien. Dimitry me limpió esa muela y me puso un pequeño emplasto para aguantar hasta la próxima visita, en la que me tenían que arreglar dos caries y poner una corona temporal. Y ayer, esto tuvo lugar.

Yo ya no iba preocupado por el proceso, porque ya sabía como funcionaba, e incluso me llevé mi propio boli para firmar el recibo tumbado en la silla, pero lo que si me tenía mosca era lo mucho que me tenía que hacer en una única visita. En pocas palabras, estaba acojonado. Y la verdad, no tenía razones; en la visita anterior ni me enteré, pero claro, había sido solo una de las muelas. Tal era mi acojone, que cada vez que  me acercaba el torno a la muela, yo levantaba la mano izquierda para indicarle que me dolía. Mentira todas y cada una de las veces, pero yo no quería que me hiciese daño, y ya sabéis que más vale prevenir que curar.

Salí del dentista con todos mis dientes arreglados, y todavía con la sensación de la anestesia haciendo efecto, pero no me di cuenta de la cantidad que me habían puesto (a petición propia, lo sé) hasta que intenté comprar un cartucho de tinta para la impresora. La lengua me patinaba y no era capaz de concentrarme para decirle al pollo que me atendía el modelo de impresora. La babilla se me caía de entre los labios y era simplemente incapaz de expresarme correctamente. El dependiente me miraba con los ojos como platos, y ante tanta frustración decidí irme sin comprar el cartucho.

No cambio la cantidad de anestesia por nada del mundo. No sentí absolutamente nada salvo el ridículo al intentar comprar la tinta. Y eso, no duele.